Pasaron varios días. Mis lagrimas desde entonces eran mis sabanas por las noches. ¿Dormir?...Llorar... el verbo dormir se transformó para mi...Solamente pensaba en ella... y la hablaba muchísimo.. le decía cuanto la quería... y ... bueno... Mi angustia era muy superior a mi... y solamente me dormía pensando en ella...
Amaneció. Era la hora. Las cenizas de mi madre estaban sobre la mesa, esas cenizas que en su antaño me cuidaban... me abrazaban..y me protegían. Es imposible que hace una semana la estuviese dando un abrazo y sea solamente polvo. Teníamos que cumplir su deseo... El mar la cuidará... Siguiendo una carretera, llegamos a la costa, alejado de todas las personas curiosas que pudieran haber. Mi hermano, mi padre y yo, bajamos hasta las rocas... Otra vez se apoderó de mi el sentimiento de vacío. Desapareció todo... ¿ Por qué?.. ¿Por qué desaparecen?... ¿Acaso me estaría convirtiendo en un psicópata? ... espero que sea un mecanismo de defensa de la mente para no volverse loco de tanto sufrimiento... Mi padre tenia la urna que la guardaba... Se alejo y se adentro en unas rocas dentro del mar... le dijo algo... y presencie el mayor momento que mas me afectó. Lanzó las cenizas con todo su amor.. que no era poco... y la urna fue surcando el aire... En mitad del aire se abrió y cayeron unas pocas cenizas antes que la urna. Golpeó el agua...y se hundió... Nuestras miradas se centraban donde desapareció...Todos nuestros recuerdos con ella iba surcando nuestra mente... no pude resistir... En mi vida me había sentido tan mal como aquellos días.
Hay un sentimiento, que no tiene nombre. Es el peor sentimiento que un ser humano puede sentir. No tiene nombre pues no se tiene constancia de él hasta un momento de este... es indescriptible... Todo lo malo que existe dentro de ti se apodera de tu interior. Tus ojos no pueden más, te duele la cabeza de tanto llorar...
Ya acabó todo... Solo queda la vida en ti... Daría parte de mi vida por verla otra vez más.
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